Mi historia, capítulo 3: Lo mucho que puede afectarte alguien

Nos quedamos en que yo estaba hecha una mierda, y conocí a alguien. Alguien que, además, alimentaba su ego basándose en hacerme sentir peor. Si yo ya de por sí estaba mal… Imaginaos cómo era esa relación. Vivíamos en islas separadas, no nos veíamos entre semana pero todos los fines de semana yo cogía el avión para ir a verlo. Y es que puede que estuviera enamorada, o puede que sólo necesitara aferrarme a él, que me sentía tan vacía por dentro que tenía que llenar ese vacío con alguien y, entre semana, con comida.

Los comentarios de la gente llegaron en cuanto nos vieron juntos por primera vez… “¡Qué guapo es tu chico!”, “No te imaginaba con alguien así”, “Que cuerpazo tiene, ¿no? A ver si se te pega” y un largo etcétera de palabras que, aún sin intención de ofender, lo hacían.

Su actitud no ayudaba. Nunca fuimos de la mano por la calle, aunque él conoció a todos mis amigos y a mi familia, yo no conocía a gente de su entorno. Si estábamos en su isla y se encontraba con algún conocido, fingía que yo no estaba ahí, que no me conocía… Sólo una vez me presentó como su novia. Pero lo cierto es que lo era, era su novia del modo más posesivo, retorcido, agresivo y tóxico que podía haber. Entre semana, cualquier momento del día era bueno para recordarme que me sobraban unos kilos, me exigía que le mandara fotos por whatsapp para saber si de verdad estaba en casa o para saber cómo me vestía, se enfadaba si quedaba con amigos, me insultaba, gritaba, menospreciaba… recuerdo que siempre daba por hecho que todo lo que él me explicaba yo no lo entendería. Los fines de semana, cuando estábamos juntos, era todo mejor… Así que lo achaqué a que las relaciones a distancia son duras, y él no la llevaba bien. Pero sabía perfectamente que había algo detrás de su “miedo al compromiso”, a que no colgásemos nunca fotos juntos, a que no me presentara a sus amigos.

Yo empeoraba, pero las cosas también. Cuando estábamos juntos empezamos a discutir (bueno, él discutía), me quitaba el plato antes de terminar de comer porque “ya había comido suficiente” o me decía cosas como que me quería pero que cada día se sentía menos atraído por mí. Y, ¿qué hice yo? ¿Mandarle a la mierda? No, empece a comer más compulsivamente, pero empecé a vomitarlo luego. Era lógico. En mi cabeza tenía sentido. Pasaron más cosas, pero voy a pasarlas por alto por ahora.

Un día, después de más de dos años de relación, vimos a su ex. Fue la primera vez (y creo que la única) que me presentó como su novia y a mí se me abrieron los ojos. Esa chica también estaba gorda, pero lo que me llamó la atención de ella fue su mirada hacia él… Estaba incómoda, mal, casi con miedo. Y me miró a mí con una mirada triste, casi de compasión. Cuando llegué a Lanzarote le saqué el tema y no me gustó como se refirió a ella; acabamos discutiendo y le pedí un tiempo. Durante esas semanas volví a comer casi normal, la ansiedad se había ido… Me sentía mal porque le echaba de menos, pero bien conmigo misma. Conocí a un grupo de amigos nuevo y eran geniales conmigo.

No quiero entretenerme tanto en mi relación con “él”, pero diré que volvimos durante unos meses y que al final lo dejamos. ¿Sabéis lo que dice la gente de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra? Pues yo la piedra me la comí y luego la vomité. Y es que sé que no está bien buscar culpables y que en parte la culpa es mía, pero creo que él fue el que jodió del todo mi universo, que ya estaba un poco mal de antes.

Pasaron los meses y yo sola hacía progresos, dejé de vomitar, y aunque cogí más peso, no me sentía tan mal conmigo misma. Salía, me reía, conocía a gente. Empecé una relación con el que era mi mejor amigo y el que me ayudo tantísimo a superar todo. El que veía series conmigo hasta tarde sin ningún tipo de interés oculto, sólo por mi compañía. El que me acompañaba al cine a ver mis pelis moñas. El que salía de fiesta conmigo, a cenar, a pasear… Sin intenciones sexuales de por medio. Y es que no hay nada más bonito, que empezar a salir con tu mejor amigo. Porque esa persona conoce cada parte de ti, todo lo que has pasado, lo que has llorado, sabe porqué te enfadas tanto con ciertas cosas, y cómo has luchado por levantarte. Y lo sabe porque ha estado ahí apoyándote.

¡Menos mal que hoy no hacen falta unicornios!

 

Bueno, os dejo uno que son muy monis.

Autor entrada: Elsa Dilema

Vivo en las nubes porque el suelo está lleno de gilipollas. Acabo de descubrir que cuando te quieres, la vida es más fácil. El amor propio es el mejor amor de todos, si no incluímos el que siento hacia mis perras.

8 thoughts on “Mi historia, capítulo 3: Lo mucho que puede afectarte alguien

    Mexicano

    (julio 27, 2017 - 3:48 pm)

    Hola Elsa!!!

    Creo que soy muy repetitivo pero es algo que pienso. Eres muy valiente!!!

    Muchas personas nos sentimos identificados contigo y es admirable la madurez con la que has afrontado todos tus problemas.

    PD: Sigue escribiendo, eres una inspiración para muchos.

    PD2: eres mi amor platónico =D

      Elsa Dilema

      (julio 27, 2017 - 11:36 pm)

      Muchas gracias!!! Para nada es repetitivo, es muy agradable recibir elogios de alguien como tú. Muchísimas gracias 💜

    brida

    (julio 27, 2017 - 5:00 pm)

    a veces nos aferramos a seres horribles por el miedo a sentirnos solas, a mi me paso algo parecido y lo malo k se tarda una tiempo en darse cuenta… pero por suerte lo hicimos!! animo con el blog 😘😘😘

      Elsa Dilema

      (julio 27, 2017 - 11:35 pm)

      Sí!!! Lo importante es abrir los ojos… Muchas gracias por tu comentario! 😊

    Agarraos Que Vienen Curvas

    (julio 27, 2017 - 6:58 pm)

    Me tienes enganchada, me siento muy reflejada en lo que dices.

    Un besito

    Cristina Diez García

    (julio 28, 2017 - 7:17 pm)

    Te entiendo perfectamente aunque no he pasado por algo tan tan al limite si estuve con alguien de quien estaba enamorada pero tenia aptitudes que me hacia sentir chiquitita y al final te das cuenta que tienes que estar con alguien que te sume no que te reste. Un besito.

      Elsa Dilema

      (julio 31, 2017 - 5:59 pm)

      Un besazo preciosa! gracias por pasarte por aquí! 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *