Con un par de tetas

Hola, tengo tetas. Dos, para ser más exactos. Siempre subo fotos a Instagram con mis dos tetas, a veces se ven más, otras se ven menos, otras no se ven en absoluto… Pero en la mayoría de las fotos es imposible de esconder que tengo dos tetas (es más, ¿por qué iba a hacerlo?). Una vez subí una foto a Instagram con escote y recibí una serie de comentarios vejatorios e hirientes. Primero esos comentarios iban dirigidos a la alegría para la vista que suponía tener dos tetas como las mías para cierto individuo, que aunque no eran comentarios agradables, no me molestaron. Pero luego han ido cambiando con más intención de ofender escudándose en el manido “si subes una foto a internet de manera pública te expones a que te digan ciertas cosas aunque no te gusten”. Pues bien, si me faltas el respeto, te expones a que piense que eres un gilipollas. Esto no me afectó, la verdad, porque ya tengo una edad como para que estas cosas me resbalen, pero luego cuando volví a subir otra foto, me sorprendí a mí misma observando con lupa si se veía o no más de la cuenta. Y no quiero volver a caer en los antiguos hábitos, no me da la gana. Y justo a las pocas horas ví en la “story” de una amiga que se quejaba de lo mismo, del revuelo que se forma por dos tetas. Y hace unos días otra foto de una instagramer muy conocida comentando lo mismo… ¿Pero que pasa? Yo te lo digo, vivimos en un mundo tan hipersexualizado que las tetas son consideradas ya poco menos que genitales. Que sí, que tienen un componente sexual, que son bonitas, que lo que quieras… Pero, ¿te da eso derecho a usarlo como arma arrojadiza contra una mujer?

¡Ha enseñado una teta! ¡Quemadla!

Mi relación con mis tetas ha sido siempre difícil. Me desarrollé tarde en comparación con el resto de mis amigas y, cuando crecieron, lo hicieron de golpe. Me encontré de repente incómoda conmigo misma, sin saber que ropa ponerme, sin saber comprar un sujetador que contuviera a esas dos pelotas que de repente habían conseguido que dejara de verme los pies al mirar hacia abajo. Las odié durante mucho tiempo. Ahora no es tan llamativo porque estoy gorda, y hay muchas gordas con tetas igualmente gordas, pero cuando estaba delgada (sí, aunque no lo creáis, no siempre fui una albondiguilla) llamaban demasiado la atención. Y eso hizo que llevara jerseys anchos y sin escote, que caminara encorvada y que comenzara mi relación de odio con la playa (relación que estoy trabajando a día de hoy para arreglar). Eso, unido a la ironía que supone apellidarse con un sinónimo de “plana”, me valió gran cantidad de motes y burlas que fueron haciendo mella en mi autoestima. Recuerdo a una amiga de mi primer novio, que estuvo llamándome “la globos” durante meses. A día de hoy aún tengo que aguantar comentarios y “bromas” sobre la gracia de mi apellido, teniendo semejantes “melones”.

Ahora lo veo desde otro punto de vista, tienen muchas cosas buenas. Como son grandes hay escotes que me sientan muy bien (de hecho, hasta las camisetas sin escote tienen escote si tienes las tetas grandes). Como son bastante fibrosas puedo usar sujetadores finitos y sin relleno sin que parezcan caídas. Además siempre están calentitas, hasta en invierno. Las palomitas en el cine nunca llegan a caerse al suelo. Puedo fabricarle una cama a mi perra con la copa de mi sujetador. Nunca, queridos amigos hombres, vais experimentar la sensación de alivio que siento yo cuando llego a casa y me quito el sujetador. Cuando alguien me enfada puedo atacarle con un tetazo… Podría seguir así hasta el infinito, enumerando todas las cosas positivas que supone tener tetas.

También tienen cosas malas, por supuesto. Es bastante probable que cuando te agaches a soplar las velas de tu tarta de cumpleaños acabes plantando las tetas en todo el pastel. También hay veces que no puedes calcular bien el tamaño de ellas al pasar por algún hueco y acabas tirando algo de la estantería de un tetazo (que bien nos vendría a las tetonas una especie de sensor de aparcamiento que pitara al acercarte demasiado a algo). Tienes que escurrirlas al salir de la piscina y hace años que, para mí, se hizo inviable correr detrás de un taxi.

¿Correr? No, gracias.

Pero son MIS tetas. No las enseño para provocar nada a nadie, habrá gente a la que le guste y gente a la que le dé asco que una gorda enseñe cacho. Si a ti te gustan, ¡perfecto! No es necesario que me lo digas, y si lo haces POR FAVOR que sea de una manera educada y respetuosa. Si no te gustan, ¡perfecto! No es necesario que me lo digas, y si lo haces me va a dar igual porque las seguiré enseñando. Y lo haré cuanto quiera, o me dejen… Porque esa es otra, el sometimiento de los pezones femeninos en las redes sociales es un tema que me da para un post aparte. Y cuando no es porque sobra, es porque falta… Porque en el arte de criticar somos todos maestros, y a las que tienen poca “pechonalidad” se le acaba atacando por esto mismo, por lo que al final todo se reduce a lo mismo… ¿Pensáis que estas dos maravillosas protuberancias que todas tenemos en mayor o menor medida están aquí para que comercialicéis con ellas? ¿Que están aquí para vuestro uso y disfrute, y que podéis opinar sobre ellas o sobre cualquier otro aspecto del cuerpo femenino?

Por eso, veo necesarias esas mujeres que se atreven a enseñar su cuerpo, tenga este la forma que tenga, las admiro, y las rindo un pequeño homenaje cada vez que subo una foto enseñando más de lo que suelo hacer. Porque estas tetas son las que me duelen cuando ovulo y las que alimentarán algún día a mi bebé. Da igual lo que adelgace o engorde, que van a seguir aquí, pesándome. Y podrán estar más arriba o más abajo, y podrán tener marcas, y puede que algún día no estén si se enferman, pero seguirán siendo mías. Y las enseño lo que quiero, y cuando quiero.

“Las tetas son simplemente geniales, no genitales”

Autor entrada: Elsa Dilema

Vivo en las nubes porque el suelo está lleno de gilipollas. Acabo de descubrir que cuando te quieres, la vida es más fácil. El amor propio es el mejor amor de todos, si no incluímos el que siento hacia mis perras.

13 thoughts on “Con un par de tetas

    Natalia (intentoserfeliz )

    (julio 31, 2017 - 8:51 pm)

    jajajaja a mi me pasa lo mismo ,también soy tetona, y si me pongo un escote es porque me da la gana no para provocar al machito de turno o para que las demás chicas me miren mal como diciendo jo que tetas tiene y yo plana,pues joer yo no tengo la culpa,es herencia de mi madre,jaja…de toda la vida me ha pasado.
    También tuve una época donde estaba más delgada y se veían primero las tetas que yo,jjaja encima siendo bajita..en fin..Un beso y a seguir haciendo lo que te de la gana

      Elsa Dilema

      (agosto 2, 2017 - 3:44 pm)

      Gracias por tu comentario!!! La verdad es que yo también he tenido que aguantar ese tipo de miradas de las que hablas…

      Vuelve siempre que quieras 💜

    Alvaro

    (julio 31, 2017 - 9:28 pm)

    No cambies nunca.. eres admirable y, estoy seguro, un gran ejemplo para muchas mujeres 😉

    Mexicano

    (agosto 1, 2017 - 5:36 am)

    Mi amor platonico:

    El machismo abunda. Por ejemplo, México es una tierra machista en exageración. Pero esa madurez que tienes en afrontar las cosas hace que me tenga que poner de pie y ovacionarte.

    PD: Muero por leer tu próxima entrada.

      Elsa Dilema

      (agosto 2, 2017 - 3:45 pm)

      Muchas gracias! Espero también que la leas y la valores 😊

    Roser

    (agosto 1, 2017 - 7:33 am)

    me ha encantado tu post, me he sentido muy identificada. Yo también me desarrollé de golpe y ¡pum, tetazas!
    En algún momento las he odiado pero ahora he aprendido que son una parte importante de mi, de mi “pechonalidad” y no las cambio por otras más pequeñas (ni más grandes, que podrían serlo…).
    Adoro llevar escote y lucirlo sin complejos. Antes me molestaba si me decían algo, me avergonzaba y me tapaba. Ahora ¡que les den! todo es pura envidia

      Elsa Dilema

      (agosto 2, 2017 - 3:47 pm)

      Yo hubo un tiempo que las odié mucho! Ahora no sólo las acepto, si no que me encantan 😊

      Son una parte de nosotras tan maravillosa como cualquier otra.

      Muchas gracias por tu comentario! Espero verte otra vez por aquí! 💜

    Raziel Träumer

    (agosto 1, 2017 - 5:49 pm)

    Admiro esa forma tuya de expresarte, “sin pelos en la lengua”, sin mas filtros que tu manera de pensar.
    Y admito la realidad que planteas, la verdad en tus palabras, la cosificación del cuerpo, de los pechos, de las nalgas… De todo a decir verdad.
    La hipersexualidad que hoy tan a la vista se encuentra, tan descaradamente que ha pasado de dar asco por su vulgaridad a ser normalizado por su frecuencia en la sociedad.

    Me encanta tu estilo.

      Elsa Dilema

      (agosto 2, 2017 - 3:49 pm)

      Totalmente de acuerdo! Vivimos en una sociedad donde se cosifica a la mujer y se hipersexualiza cualquier parte del cuerpo femenino. Gracias que luego encuentro opiniones como las tuyas, y vuelvo a tener un poco de fe en la humanidad.

      Gracias! 😊💜

    javier alonso saiz

    (agosto 8, 2017 - 10:30 am)

    El dia que los hombres y mujeres aprendamos a ver personas sin valorarla por su fisico, por sus defectos o virtudes, empezaremos a evolucionar.
    Nunca he entendido frases del tipo: Si muestra escote, es que alguien quiere.
    Esa mentalidad del medievo demuestra que algun@s involucionan de forma alarmante.

    Saludos

      Elsa Dilema

      (agosto 16, 2017 - 8:36 am)

      Muy de acuerdo!!!! A veces pierdo la fe en los humanos…

    Meli

    (agosto 15, 2017 - 8:52 pm)

    Me ha gustado mucho tu post, te lo dice otra chica que de Tetris va sobrada.

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